sábado, 8 de marzo de 2008

El congreso sindical de los maestros

El delegado
Por Dubriel García Rodríguez

El maestro se levantó muy temprano, la cita era en el Centro Escolar Morelos a las nueve de la mañana, aún recordaba la asamblea en su escuela para el nombramiento de delegado al congreso. Era muy importante porque ahí se realizaría el cambio del comité sindical.
No quería llegar tarde, así que se bañó, peinó su cabello cano y salió de casa con un fólder bajo el brazo, destacaban los formatos de las actas y se leía Sección 23 del SNTE junto el escudo en color naranja, un libro abierto y la frase: "Por la educación al servicio del pueblo".

Mientras caminaba presuroso, recordaba el congreso anterior y otros más anteriores, desde que empezó a trabajar en la SEP no se había perdido ninguno, creía firmemente que este iba a ser diferente. Muchos autos y la llegada de delegados algunos se notaban confiados, otros alegres, unos más, nerviosos por ser novatos, pero él, se notaba seguro. "Me voy al congreso" había dicho a su esposa por la mañana.
Vio mucha seguridad privada, esbozó una sonrisa y se dirigió a la puerta de acceso para los delegados.
-¡No maestro, no puede entrar!, dijo el vigilante.
Sin decir palabra guardó sus formatos y volvió sobre sus pasos.
Se había equivocado, este congreso era igual que los anteriores, nunca lo habían dejado entrar.
Recordaba la asamblea de la escuela, ni siquiera había sido candidato, nadie lo propuso, nadie se fijó en él... pero ya pensaba en el próximo congreso, mientras estrujaba sus formatos vacios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario