domingo, 15 de marzo de 2009

CARTA PRIVADA


"Te pido de favor, de cuates, la próxima vez que quieras hablar debes pedir permiso..."


Hola hermano:


Quiero comentarte por este medio, mi molestia, mi desilusión a raíz de un evento del día internacional de la mujer.

El día viernes trece del presente, fuimos invitadas a un evento para festejar a la mujer por parte del Srio. Gral. Eric Lara Martínez de la Sección 23, en conocido restaurante de la 31 Pte. y 11 Sur, que por cierto, fue un buen detalle porque hasta hace un tiempo ese desayuno solo se brindaba a un numero reducido de mujeres, esta vez éramos alrededor de ochocientas de todas las regiones del Estado, fui incluida en el presidium en mi calidad de miembro del comité, todo muy bien, muy ligth, pero se sentía el ambiente triste, frío, me llamó la atención que dentro del programa no se hubiera incluido la participación de una mujer. Estaba por finalizar el evento solo restaban las palabras del Srio. Gral. Eric Lara Martínez y del representante del SNTE nacional, me puse de pie y le solicite a Eric me permitiera agradecer el desayuno en nombre de las mujeres, aclarándole que solo en caso de que no existiera una persona ya designada para ello, el sonrió y me dijo: "Claro, daré la orden que te incluyan, no se había contemplado, al final participas tu".

Para hablar de las mujeres, creo solo una mujer lo puede hacer, nuestros deseos, nuestros problemas, nuestros triunfos, nuestras tristezas, fue un momento mágico que nos unió por unos minutos, para finalizar mi participación mencioné la historia de Jacinta la indígena otomí que fue condenada a 21 años de cárcel por disque secuestrar a 6 elementos de la AFI en un pueblito de Querétaro, pero que hoy, por medio de una denuncia se dan cuenta que le hicieron firmar sus declaraciones en español, cuando ella habla dialecto y nunca le pusieron traductor.

Todo el presidium se identificó con las palabras vertidas, y varias compañeras, se me acercaron para solicitar copia de las palabras mencionadas, otras más me pidieron que hiciéramos un documento para solicitar la liberación de Jacinta, hasta aquí llego el momento mágico y volví a la triste realidad, fui llamada por un subordinado de organización seccional: "andre, te comento, tus palabras muy bonitas, fueron con mucho sentimiento, pero te pido de favor, de cuates, la próxima vez que quieras hablar debes pedir permiso, no debes romper el protocolo, tu participación no estaba contemplada, y yo soy el que llevo el programa", le mencione que Eric me había autorizado, “sí, pero yo estoy a cargo, te pido que no vuelva a suceder”.

Por eso mi frustración y mi coraje, cuál celebración, cuál respeto a la mujer, a Jacinta la privaron de su libertad, a muchas mujeres las han privado de su vida, a mi me intentaron privar de algo que, no solo las mujeres debemos defender; el derecho a expresarnos y sobre todo en un evento que era nuestro.

Con afecto:

Andrea R. García Rodríguez

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