martes, 14 de octubre de 2008

Historias de pizarrón



Dios tampoco sabía leer
Librado Agustín Ramírez

La maestra y mi papá custodiaban mi menuda figura, mientras yo sostenía el libro entre mis temblorosas manos. Ella con una mirada inquisidora para constatar los resultados de su estrategia pedagógica; él con una vara en la mano para motivar el deletreo. Era la lectura obligada en voz alta para acreditar el primer grado de primaria.

─ ¡Dios mío, qué dice! ─ pensaba entre lágrimas para descifrar esas letras que huían de mi memoria de cinco años.

Creo que Dios tampoco sabía leer, porque no escuché respuesta.

─ Qué haga un buen primero ─ dijo mi papá y la maestra le tomó la palabra.

1 comentario:

  1. estimado dubriel: no sabes la cantidad de cosas que le debo a librado. tanto él como su esposa cheli, por alguna extraña razón, me estiman. si lo ves, mándale un fuerte abrazo de mi parte.

    lole de argentina

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