jueves, 13 de noviembre de 2008

La Calidad Educativa

Hace algunos años, los maestros de México, descontentos de los resultados de la escuela tradicional, intentamos introducir una reforma seria y profunda dentro de las aulas. La reforma de entonces no era esencial, naturalmente: no iba encaminada, como la de ahora, a quitar de las escuelas su viejo contenido para poner en su lugar otro nuevo; su objeto era simplemente sustituir los viejos métodos de enseñanza, toscos e irracionales, como eran, por métodos nuevos más avanzados (...).
Una educadora (...) quedó confundida cuando llegó el señor supervisor a su escuela diciendo que era necesario derribar la escuela tradicional hasta sus cimientos, romper los viejos moldes de la pedagogía y trabajar en lo sucesivo conforme a la escuela activa, con centros de interés o con centros de acción.
Y quedó confundida, porque la pobrecilla, educada en una escuela normal en que había aprendido que para dar una lección eran necesarios cinco pasos formales: preparación, presentación, comparación, generalización y aplicación, no podía entender cómo haría para convertir el estudio del huevo que era su tema de ciencias de ese día, en un centro de acción o interés, como pomposamente llamaban algunas gentes a las reformas que se pretendían introducir en las escuelas.
Estaba aturdida, por no saber lo que era un centro de acción.
Y como el señor inspector no era muy accesible para acosarlo con preguntas, la señorita acudió a todo mundo para salir de apuros. Y fue esto lo que le dijo todo el mundo: toma un asunto cualquiera y de él, como centro, desprende la enseñanza de todas las asignaturas del programa, luego ingéniate para arreglar todo eso en una bella y sugestiva figura geométrica, y tendrás hecho tu centro de acción.
Por más que la mamá se deshacía en chiqueos, la señorita no pudo seguir comiendo.
Así pues, se levantó de la mesa, y puso manos a la obra.
Se dijo "Mi centro de acción será el "estudio del huevo", y de ese centro desprenderé, como dicen mis compañeras, los temas de las demas asignaturas.
Historia natural: Clasificación y estudio de los animales.
Química: Composición del cascarón.
Pequeñas industrias: Conservación de huevos.
Geografía: Estudio del huevo como artículo de comercio.
Cálculo: Pesar un huevo.
Cuento: La gallina de los huevos de oro.
Historia: Empezando por la anécdota del huevo de Colón, referir la vida de Colón y el descubrimiento de América".
A medida que avanzaba, la maestra se decía: la cosa no me parece difícil, aunque sí bastante laboriosa. Este centro de acción se parece al chicle cuando se mastica, porque se puede estirar tanto cuanto uno quiera.
Trazó pues, un círculo pequeño y escribió ahí dentro de él, su tema "El estudio del huevo". Luego trazó un círculo mayor y lo dividió en segmentos, para anotar dentro de cada sector, las asignaturas.
Soñó que cuando los niños recibían sus clases estaban divagados, que su labor no despertaba ningún interés en las criaturas.
El lunes siguiente, llena de desanimación y de tristeza, emprendió la marcha hacia la escuela. Mostró el trabajo a su directora y a sus compañeras, recibiendo de ellas felicitaciones calurosas. Como a las diez de la mañana pasó el señor inspector y la felicitó también, muy cordialmente, diciéndole que esa era la escuela de la acción. Con todo ella seguía desalentada.
Desde que comenzó su labor, la realidad vino a comprobar sus sueños... Un dia me la encontré y me dijo:
"Profesor, tarde he llegado a saber que ese famoso circulito que había yo hecho y del que me sentía ufana, no era sino un sencillo esquema de correlaciones arbitrarias, que en nada afectó el trabajo de la escuela tradicional, el cual siguió monótonamente verbalista. mi círculo, mi centro de acción, mejor dicho, era en realidad un verdadero programa, claro que arreglado y hecho de otro modo, pero nada más. Los métodos que yo usaba para enseñar, seguían siendo los mismos, los mismos de la escuela tradicional que se quería derribar hasta sus cimientos. Profesor, lo que me ha pasado a mí, ha sucedido también a un centenar de otras maestras. No les pedirán los centros de correlación, arreglados, como a mí, en círculos, pero se los exigirán en cuadros o en columnas. La historia sin embargo, será la misma, y las escuelas, no por ese cuadro, dejarán la rutina que las tiene aniquiladas. Para transformarlas habrá que bajar hasta su fondo, con el objeto de cambiar su esencia; cambiada su esencia, habrá que cambiar después sus métodos, pero sin introducir estas cosas feas que se llaman centros de correlación porque no son un método de enseñanza".

Rafael Ramírez, maestro normalista, 1885 - 1959.
La Escuela Rural Mexicana (SEP) 1982

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