viernes, 23 de mayo de 2008

Relatos de Soledad Reyes

Fokito y sus amigos

Era un día soleado, la nieve blanca cubría el paisaje, a lo lejos, Fokito disfrutaba un delicioso pez que había atrapado en el agua helada.

En ese lugar vivía un niño llamado Lino, asistía a una escuela cercana a su casa.

Esa mañana se acercó a Fokito y le arrojó un poco de nieve como invitándolo a jugar, Fokito dejó de comer y se escondió bajo el agua, se fue nadando hasta salir por debajo de un témpano de hielo y salpicar sorpresivamente a Lino con una de sus aletas y así, jugaron un buen rato, hasta que rendidos se tendieron a descansar en la nieve. Días después, Fokito se encontraba acompañado por otras focas pequeñas, su blanca piel se confundía con la nieve, aprovecharon esto para tenderle una trampa a Lino que venía acompañado de sus amigos después de asistir a clases. Lino y sus amigos tropezaron con las foquitas que estaban escondidas bajo la nieve, y al caer rompieron el hielo y se hundieron en el agua helada, después de un poco de esfuerzo, salieron temblando de frío, persiguieron a las focas arrojándoles nieve, hasta perderlas de vista.

Así jugaban todas las tardes Fokito y sus amigos con Lino y sus compañeros de escuela. Un día después de salir de clases, a Lino se le hizo muy raro no encontrar a Fokito esperándolo para jugar, él y sus amigos buscaron a las focas por todas partes, pero no las encontraron, Lino se fue triste a su casa. Al día siguiente, Lino salió a buscar a Fokito, buceó bajo el agua, pero, nada. Se sentó a esperar a ver si Fokito venía, pero no fue así. De repente, escuchó un leve gemido a lo lejos, corrió a asomarse y vio a las foquitas que luchaban desesperadas por salir del acantilado. Lino corrió a avisarle a sus amigos, a su padre, a los vecinos, etc.

No sería fácil rescatarlas, pero Lino suplicó tanto a su padre para que salvara a las foquitas, que éste no podía defraudar a su hijito que confiaba tanto en él. Así que manos a la obra. El papá de Lino que practicaba constantemente rappel, tenía un buen equipo para descender y llevar una a una a las foquitas a un lugar seguro.

Desde entonces Fokito y sus amigos son más cuidadosos al correr cuando juegan.

Lino y sus compañeros de escuela, cuidan mucho a las focas, porque saben que todos los seres vivos tienen derecho a la vida.


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