lunes, 31 de diciembre de 2007

Hace poco señalé la forma en que Saramago indica un díalogo entre sus personajes; utiliza mayúscula después de coma.
De donde sale este perro, preguntó, Apareció por aquí hace unos días y dejamos que se quedara, es un animal simpático, le pusimos de nombre Encontrado, aunque si lo pensamos bien, los encontrados somos nosotros y no él.
Saramago, José (2006). La caverna, Punto de lectura S. A. de C. V. , México D. F.


Por otra parte Mario Benedetti lo hace utilizando comillas:

Eran las siete de la tarde; el sol, casi tendido, convertía en naranjado el papel crema de las paredes. Me senté a su lado y se puso rígida. Ni siquiera había dejado la cartera. Se la pedí. <<¿Te acordas que no sos la visita sino la dueña de la casa?>> Entonces, haciendo un esfuerzo, se aflojó un poco el pelo, se quitó la chaqueta, estiró nerviosamente las piernas. <<¿Qué hay?>>, pregunté. <<¿Estás asustada?>> <<¿Tengo cara de estarlo?>>, respondió preguntando. <> <><> Me pareció que se tranquilizaba.

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