martes, 27 de septiembre de 2011

La religión para mejorar el logro educativo.

Puebla: charlatanería y educación
Luis Hernández Navarro
 
La biografía de Hubbard es una historia de audacia, charlatanería y engaño. Escritor de guiones para cine, aprendiz de mago, se acercó al científico John Parsons, líder de la Logia Ágape, quien durante el día perfeccionaba los sistemas de propulsión para cohetes de combustible líquido y en la noche oficiaba rituales blasfemos. La relación no tuvo un final feliz. Hubbard huyó con la amante y el dinero de Parsons. En 1949, Hubbard dijo a su colega Lloyd Ashbach: Me gustaría comenzar una religión. ¡Ahí es donde está el dinero! (véase Russell Miller, Bare-face messiah: the true story of L. Ron Hubbard).

En muchos países la cienciología goza de mala reputación. En Suiza, Alemania, Francia, Italia, España y Canadá ha sido acusada de fraude fiscal, estafa, ejercicio ilegal de la medicina y varios delitos más. Los promotores de este culto buscan influir en la educación pública de varios países y reclutar a sus filas a personalidades famosas o con poder.

Según la Secretaría de Educación Pública de Puebla, la donación de los materiales pedagógicos de la cienciología busca apoyar a los maestros en el proceso de aplicación de la prueba Enlace y obtener mejores resultados. La afirmación es insostenible. Reconocidos pedagogos de diversos países han documentado fehacientemente la pobreza teórica y los escasos resultados de este sistema pedagógico.

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