jueves, 22 de abril de 2010

Del blog de Mony

Triboluminiscencia


Dicen que existen luces que anuncian terremotos. Las luces de terremoto corresponderían a un inusual fenómeno aéreo luminoso, similar en apariencia a una aurora boreal, que aparecería en el cielo sobre o cerca de áreas con estrés tectónico, actividad sísmica o erupciones volcánicas. Serían especialmente visibles en la noche.

Las luces son más evidentes durante un terremoto, aunque existen noticias de luces que aparecieron después o incluso antes del terremoto, como en el Terremoto de Tangshan en 1976. Usualmente tienen formas similares a las de una aurora y son de tonalidad entre blanco y azul, pero ocasionalmente se han observado con un mayor espectro de color. La luminosidad usualmente es visible por varios segundos, pero ha habido casos en los cuales duraron decenas de minutos.

Japón 1976

También ha habido casos en los que las ondas electromagnéticas causadas por un terremoto interfirieron con las transmisiones de radio, como durante el Gran Terremoto de Chile de 1960.


Se pueden encontrar registros de terremotos acompañados por luces desde 373 AC en antiguos escritos de Grecia, donde "inmensas columnas de fuego" predijeron el terremoto que destruyo las ciudades de Hélice y Bura. Sin embargo, a principios del siglo XX aún eran consideradas un mito, hasta que se tomaron fotografías de estas luces en Japón en la década del 60. Dicho fenómeno también pudo ser observado durante el terremoto ocurrido en Perú el 15 de agosto de 2007 de 8,0 grados. El fenómeno también se observó en el terremoto ocurrido en Chile, el 27 de febrero de 2010, y pudo ser visto durante varios segundos en la madrugada cuando se produjo el terremoto de 8,8 grados en la escala de Ritcher.




Hasta aquí, todo podría parecer una leyenda, pero, buscando, existe un fenómeno absolutamente cotidiano que puede explicar la aparición de estas luces:
La Triboluminiscencia

La palabra triboluminiscencia viene del griego, tribo, quiere decir frotar, y del latín, lumin, que quiere decir luz; triboluminiscencia será pues la luminiscencia que se produce al frotar ciertas sustancias. Por lo tanto, es la producción de luz cuando algo ha sido golpeado, rozado, triturado, etc.

Cuando trituramos un terrón de azúcar, rompemos los "cristales" de azúcar, las moléculas chocan entre sí y fuerzan a algunos de sus electrones fuera de sus órbitas. Esos electrones "saltan" al aire donde hay moléculas de nitrógeno y chocan contra ellas, pasando los electrones del nitrógeno a niveles excitados. Cuando estos electrones caen a sus niveles fundamentales, para liberarse del exceso de energía, emiten luz, fundamentalmente UV y algo de luz visible.

Vamos a hacer una práctica habitual en los laboratorios de Ciencias naturales de enseñanza obligatoria:
¿Qué nos hace falta?

* Un cuarto oscuro
* Terrones de azúcar
* Una tabla de madera
* Un bote de cristal
* Aceite de gaulteria (se puede conseguir en herbolarios)

¿Qué vamos a hacer?

En la práctica, podemos ver el fenómeno de la triboluminiscencia con las siguientes experiencias:

a) En una habitación completamente a oscuras, después de unos minutos para que los ojos se acostumbren bien a la oscuridad, se muerde un terrón de azúcar con fuerza y con los dientes (hay que tener cuidado de no mojar el terrón). Se verá una luz débil, como una ráfaga. Tendrás que hacerlo frente a un espejo o con un compañero.

b) En una habitación a oscuras, en las mismas condiciones que en a), se colocan unos terrones de azúcar encima de una tabla de picar, o algo similar, y se hace pasar, como si fuera un rodillo, un bote de cristal de los de las conservas, de forma que se vaya triturando el azúcar. El cristal actúa como una lupa y permite ver, mejor que en la experiencia anterior, los destellos de luz.

ATENCIÓN: Es necesario que los ojos se acostumbren a la oscuridad. Por ello, antes de experimentar debes permanecer un tiempo en la habitación en total oscuridad.

Sigue experimentando:

Puedes intentar hacer la experiencia con un caramelo Wint-o green Savers, que contienen azúcar y gaulteria. En este caso se verá una luz más intensa, de color azulado, que en cuando lo haces con el azúcar. Se puede hacer la experiencia b), machacando con fuerza un caramelo de gaulteria (wint-o-green Savers) en un mortero, preferentemente de cristal, como los de laboratorio. Se verán muy bien destellos de luz azulada.

Los caramelos de gaulteria no se encuentran en España, o al menos no los hemos encontrado, pero sí es posible encontrar aceite de gaulteria. En un mortero ponemos azúcar, preferentemente en terrones, y humedecemos la mano del mortero en el aceite, machacamos con fuerza y veremos muy claramente los destellos azulados en la oscuridad.

Planta de Gaulteria

Bien, es evidente que no sólo existe la triboluminiscencia, sino que, además, la producimos cada vez que masticamos azúcar, aunque no nos demos cuenta de ello.

Aplicando estos conocimientos a los terremotos, y centrándonos en los sismos de Perú:

El choque o rozamiento de toda la masa de la placa de Nazca impactando sobre la placa Continental podría haber liberado una gran energía. Cuando chocan las placas tectónicas presionan al cuarzo y a otros cristales en ciertas regiones y por breves periodos. Esto causa que los enlaces atómicos, al romperse, produzcan plasmas.
Esta energía mecánica podría haber removido la corteza terrestre provocando el sismo o terremoto. Si se produjo una chispa por triboluminiscencia pudo ser de cierta magnitud. La luz de esta chispa habría viajado a través del agua del mar, habiendo adquirido la coloración verde celeste del agua e iluminando la atmósfera con este color, que es justamente la coloración observada por la mayoría de personas. Eso es compatible, con las afirmaciones de muchas personas de que la luminiscencia salió del mar. Existen decenas de vídeos filmados por aficionados durante el sismo en la ciudad de Lima. Se aprecian fogonazos de color blanco, azul y rojo. El fenómeno causó gran sorpresa a miles de personas en diferentes zonas de la ciudad pues en Lima no se aprecian nunca los relámpagos debido a la carencia casi absoluta de lluvias todo el año. La magnitud de los fogonazos mal podría atribuirse a cortocicuitos del sistema eléctrico urbano, que en todo caso abarcarían áreas muy pequeñas y limitadas.

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