martes, 19 de mayo de 2009

Las Historias de Alberto Chimal

Mire el interior
13 de Mayo de 2009
Tema(s): Taller literario

Los apodos que se dan a muchas personas tienen su base, con frecuencia, en alguna característica física. Por ejemplo, alguien puede ser llamado “el Patas” por el tamaño de sus pies, “Narices” por lo notable que resulta su nariz, etcétera. Con base en estos dos ejemplos se puede suponer que lo más común, en casos así, es singularizar un detalle visiblemente inusual en el físico de la persona que va a recibir el apodo. (Y, por supuesto, el repertorio de los apodos obscenos es el que más se aprovecha de esto).

La propuesta ahora es darle la vuelta a esta idea e inventar breves descripciones (o mejor aún, biografías) de personajes cuyos apodos se refieran a partes menos obvias de sus cuerpos. ¿Por qué alguien sería llamado “el Páncreas”, por ejemplo? ¿O “la Falangina”?
Etiquetas: creación de personajes, creatividad



6 comentarios »

1. Gravatar Bitacoras.com | Mayo 13, 2009 | 9:56 am:

Información Bitacoras.com…

Valora en Bitacoras.com: Los apodos que se dan a muchas personas tienen su base, con frecuencia, en alguna característica física. Por ejemplo, alguien puede ser llamado ¿El Patas?, por el tamaño de sus pies, ¿Narices?, por lo notable que resulta su na…
2. Gravatar Fernanda | Mayo 13, 2009 | 9:15 pm:

Pechuguita

Pechuguita vivía en la brava y muy pintoresca colonia Doctores. Se juntaba con el Christian, el Guante, el Apá, el Tico y el Chocorrol. De muy pocos de sus amigos conocía los nombres con los que un cura los llamó sobre la pila de bautizo. A Christian le decían así desde que se pintó el pelo igual de putísimo que el hijo de Verónica Castro. El Guante tenía unas manos descomunales, como de manopla de beisbol. El Apá tenía ese apodo porque siempre estaba al pendiente de todos y los cuidaba. El Tico, cuando grande, decía que su sobrenombre obedecía a que la gente pensaba que era de Costa Rica, la verdad –me contó el Apá- es que cuando era niño, no podía decir que estaba chiquitico y sólo le salía decir que era el Tico. Creo que ni el propio Chocorrol sabía por qué le decían así, aunque el Apá aseguraba que se debía a que no comía otra cosa en la secundaria. Pechuguita tenía catorce años, era una güerita chula, pero sus pechos eran apenas dos pellizcos con la promesa de apenas unas tetas regulares. ¿Por qué le decían pechuguita? Porque era la única carne blanca entre tanta carne prieta.
3. Gravatar Fulanito | Mayo 14, 2009 | 3:30 pm:



Hola Cortex Limbico… je, je, je ¡Soy yo la de la fotito! ¿Verdad?

Espero no ser ni la trituradora, ni la golosa.

Atentamente
Pechuguita
6. Gravatar m A m E | Mayo 18, 2009 | 11:26 am:

-¡Ahí viene Mumra! Ya vamonos, no quiero que nos agarre como siempre- dijo el Pato afuera del salón.
-El Bazu todavía no sale y él es que trae la nave -contestó Moris.
-¿Quien es Mumra?- preguntó Galindo el chico nuevo.
-Perate -respondió Pato- ¡Bazu, Bazurita!, ya apúrate que viene Mum…-se interrumpió de golpe
-Hola amigos, que bueno que los encuentro- saludó Quezada deteniendo las ruedas de su silla.
-Hola Quezada ¿Que tal el primer dia de clases?
-Todo bien, Patricio ¿Creen que me puedan echar una mano como siempre para bajar las escaleras?
-Por supuesto, nada mas deja que salga Zurita.

Llegaron al borde de las escaleras y los cuatro chicos, sujetaron con fuerza la silla de ruedas, Galindo sintió por primera vez el vertigo y la sensación de falta de equilibrio que sus nuevos amigos sentían a diario, paso a paso bajaban cautelosamente los peldaños, el miedo de dejar caer al inválido lo invadió durante el descenso de tres pisos. Cuando llegaron a la planta baja, Quezada apenas les agradeció y se fue veloz girando las ruedas de su silla.

-Oye Morán, por que le llaman Mumra -preguntó Galindo

-Mumra, el imortal, ya sabes por que nunca podra estirar la pata.

-Chale, que cruel, ustedes le ponen apodo a todo mundo, ¿A mi cual me van a poner?

-Ninguno -dijo Pato- tú ya tienes suficiente con llamarte Oliver.

No hay comentarios:

Publicar un comentario