sábado, 31 de marzo de 2012

Victor Manuel Barceló

“Ecos del 5 de mayo”
Por Víctor Manuel Barceló R.
El fin de semana tuve el agrado de colaborar en la presentación de un libro de cuentos y narraciones: “Ecos del 5 de mayo”, auspiciado por el Gobierno de Puebla y la BUAP. Creación de ocho docentes, que incursionan en la educación poblana. Todos con “ansias de novillero” aunque algunos, en eso de redacción y sentido literario, son expertos. Sus 19 trabajos expuestos cumplen con ser breves, estéticos, narran hechos históricos, cargados de imaginería.  Su  narrativa les significa: por  la  concisión  del  relato, llaneza  del argumento, lenguaje coloquial y energía emotiva.
El cuento es de las mas antiguas formas de literatura -generalmente de transmisión oral- que continúa vigente. Innumerables recopilaciones reúnen cuentos folclóricos, exóticos, regionales y tradicionales. Leídos en voz alta cobran otro significado. El lector es atrapado, sin que importe sintaxis, ruptura de la verdad, humor o misterio. Restaura la historia como algo creíble.
A tal tarea se abocaron cuatro maestras y cuatro profesores. La intención: incorporarse a los festejos por el 150 Aniversario del triunfo de las armas nacionales, sobre el más temible y pertrechado ejército del mundo, del medio siglo XIX: el del imperio de Napoleón “el pequeño”. Cada breve obra incorpora el espíritu de patria, de sentimiento localista, expresado didácticamente.
Con modestia expresa Librado Agustín Ramírez –maestro de mérito, coautor y compilador- que “hacen un paréntesis en los relatos de su quehacer docente para crear y recrear momentos con matices y aromas de los festejos del Aniversario de la Batalla del 5 de mayo”. En realidad no abandonan la cátedra, sus narraciones tienen ese sabor especial que da la didáctica, aunque en este caso hagan un esfuerzo y lleguen al gran público.
En sus páginas se recrean museos, epitafios, estatuas, campos de batalla, amores y efectos colaterales; así como traiciones y demás que “ocurren” en tiempos de la invasión francesa, cuyo final se presagió en Puebla, con la derrota plena del ejército imperial y la subsecuente y desigual lucha contra nuevos ejércitos llegados de la Francia y otros rumbos de Europa, que no pudieron ser dueños sino del territorio que pisaban. Benito Juárez con su tozuda inteligencia salvó a América de un nuevo imperialismo y dio rienda suelta al crecimiento y consolidación de la identidad nacional.
Silvia Castro nos recuerda que en el Panteón Municipal de Huauchinango está el mausoleo de Rafael Cravioto, participante en las guerras contra la Intervención Estadounidense, de Reforma y en el 11º Batallón de la Guardia Nacional, al lado del General Negrete combatiendo en el Fuerte de Guadalupe. Llegó a Gobernar Puebla y Tlaxcala. También muestra a Zaragoza, a caballo, dirigiendo tropas contra franceses “que vinieron a invadir…nuestra patria”, en clara invocación de actos para rememorar el centenario de la Batalla.
 
Mónica Baldeón narra con pasión la historia de un amor frustrado por la traición. Protagonista “liberal”, enamorado soldado en la Batalla y cruel “desposado”, traicionero, todo en buena pluma expresiva. 




Araceli Castillo afina el sentimiento patrio de dos niños, la decisión del General Santiago Tapia de enlistar a hombres de 16 a 60 años, para la lucha contra el invasor y la recreación escolar de la Batalla, en que Zacapoaxtlas se cubren de gloria.





Dubriel García se luce en narraciones como: Timoteo, en que recoge el júbilo de habitantes de Xonaca ante la huida de los franceses; ¡Corre topilito corre! con hazañas “guerreras” de un niño que se mueve entre apoyos al ejército mexicano de habitantes de Chachapa, Acajete y Amozoc y los sentimientos de amor, filial y carnal, de dos soldados al borde de la muerte en Dos Valientes y una respetable Traición, entendida en el paredón. En todas, utiliza  palabras en significado natural  y las usa para  determinados  efectos.
Casimiro Agustín en Fidencio, desentraña el origen mixteco y la vinculación del mismo con la intervención francesa, de su personaje –hecho que se dio profusamente en esa región- en narración completa, llena de pasión y amor. 




Celestino Reséndiz reivindica en “Un Valiente Xochipulca”, acciones de armas de habitantes de ese histórico pueblo en la Batalla del 5 de mayo y otras acciones en defensa de la Patria. Recuerda la participación de la Sierra Norte (Tetela, Teziutlán, Huauchinango, Zacatlán y otros) en “memorables batallas” y como los xochipulcas atacaban al poderoso ejército “cuando la primorosa luna serrana guardaba sus luces, bajaban escondidos como inteligentes coyotes, producían fulgores…con su filoso machete y otra derrota a los zopencos franceses…”. Recuerda que de la Sierra Norte fueron originarios los tres Juanes (J. Fco. Lucas, J. Crisóstomo Bonilla y J. N. Méndez) que pelearon en Loreto y Guadalupe y dieron grandes servicios a la patria.

Elisa Becerra nos ilustra acerca de tareas puntuales que se realizan en las escuelas poblanas para la conmemoración de la Batalla. Se reflejan ensayos, la emotividad infantil, el calor con que quieren ser los héroes y menos los “enemigos”. La constante tarea de docentes para atender cada aspecto de la fiesta, la participación familiar y el desfile de la comunidad. Allí se conjuntan maquillaje, adornos con listones, confeti, papel picado que cruza las calles, junto con banderitas y enormes retratos de Benito Juárez, Ignacio Zaragoza, Miguel Negrete, Porfirio Díaz, Felipe Berriozábal, Antonio Álvarez y demás.
La marcha por el pueblo es encabezada por bandas de guerra escolares, las escoltas con sus banderas en ristre. Alrededor de la Plaza Cívica, se lleva a cabo la ceremonia, los honores a la bandera, la poesía coral alusiva. Después la escenificación de la Batalla, para culminar consumiendo antojitos típicos.
El maestro Librado echa su “cuarto a espadas” en el Amor entre la Patria y la Esposa. Co maestría recoge pormenores de la vida del General Zaragoza y su compleja situación entre su compromiso con los liberales de Juárez y el amor a su conyuge, que se resuelve en la eternidad, al reunir sus restos en el Mausoleo el 5 de mayo de 1979, “bajo el cielo de Puebla”.
Las 19 narraciones merecen una lectura tranquila, para interiorizarse de las metáforas, las repeticiones pedagógicas, el sentido preciso de sus Títulos. La argumentación, con el apoyo de un lector, puede ser perfectamente entendible para niños de los tres niveles de la educación básica. Quien de la familia o amistad tome ese papel, disfrutará de un rato pleno de comunión histórica, de imaginería poética y de alto placer estético.

Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com Puebla, Pue. 25-marzo-2012.

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