sábado, 19 de julio de 2008

Remembranzas del profe Celes


El Pilón
Preparé bien mi programa de clausura, era invitado de honor el diputado Juan, había que lucirse. Llegaron los padres de familia y toda la gente del pueblo; al tiempo determinado, todos los alumnos y maestros se encontraban en el lugar fijado y dio principio el programa. Todo estuvo sincronizado, fue corto y muy ameno. Motivado el diputado me hizo plática:
-Vengo de la clausura de la escuela primaria, el programa fue muy extenso y aburrido, al final, en la entrega de certificados, número principal; la gente ya ni aplaudía. Los tiempos en los programas son muy importantes para no perder el interés. Así como este, sencillo, poquito, pero bueno, - dijo complacido el diputado.
-Gracias diputado -contesté agradecido- aquí en su pueblo existe gente muy colaboradora y todo el personal de mi escuela se portó a la altura.
-Me ha tocado presenciar programas profesor -siguió platicando- en donde se presenta recitación tras recitación, y allá a las quinientas; dice el maestro de ceremonias: como siguiente número, una pieza de música, a cargo del aparato de sonido.
El cuento para mi era bueno y reí de buena gana. Y si hubiera sido sin chiste, de todas maneras me hubiera reído, pues era el diputado Juan.
La Escuela Secundaria Técnica de Tepeyahualco, Puebla; lució de fiesta y de todos los trabajadores, nadie sacó punto menos en su ficha escalafonaria.

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