miércoles, 30 de julio de 2008

Alejandro Aura


De la Jornada

Falleció el escritor Alejandro Aura en Madrid

Sus cenizas serán trasladadas a México por petición del poeta.

La Jornada On Line
Publicado: 30/07/2008 12:46

Madrid. El poeta, cuentista, dramaturgo, director de escena, actor y guionista mexicano Alejandro Aura murió este miércoles, a los 64 años de edad, en el hospital Gregorio Marañón de Madrid, ciudad donde residía desde hace 8 años.

Sus cenizas serán trasladadas a México por petición del escritor, informaron familiares que lo acompañaron en el momento de su muerte, originada por un cáncer terminal que le detectaron en 2004 y tras lo cual le dieron sólo tres meses de vida.

Aura mantuvo hasta sus últimos días una actividad intelectual y artística viva y fluida, a través de un blog personal con sus escritos más íntimos, en los que desplegó sus reflexiones y sensaciones del "otoño" de su vida.

Lo último que escribió en el blog fue: "Queridos todos, nos tuvimos que encerrar en el hospital. No teníamos internet y se me perdió por completo el orden del pasar del tiempo. Por fin Milagros (su esposa) lo conectó. Mañana les contamos cómo anda la cosa".

Aura se trasladó a Madrid cuando fue nombrado director del Instituto de México en España por el entonces embajador Gabriel Jiménez Remus. En ese viaje, de carácter profesional, conoció a Milagros, la mujer con la que compartió sus últimos días. Antes estuvo casado con la escritora mexicana Carmen Boullosa, con quien concibió a una hija, María.

Aura nació en 1944 el seno de una familia humilde de la colonia Obrera de la Ciudad de México, y desde joven se caracterizó por dos cosas: su profunda pasión por las letras, ya sea a través de la poesía, el teatro, el ensayo, el cuento y hasta la novela; y su activismo político, que tuvo se cenit en la década de los sesenta, cuando participó activamente del movimiento estudiantil de 1968.

Con los años, Aura se convirtió en promotor y empresario cultural, para lo que fundó el mítico bar de Coyoacán El hijo del Cuervo, y promovió obras y compañías teatrales. Su último cargo de relevancia en México fue el de director del Instituto de Cultura de la Ciudad de México, durante el mandato de Cuauhtémoc Cárdenas, con el que hizo importantes y novedosos actos de promoción artística, como utilizar la plaza del Zocalo para lectura de poemas y conciertos.

Entre sus libros de poesía destacan: Cinco veces la flor, Varios desnudos y dos docenas de naturalezas muertas, Volver a casa, Alianza para vivir, Tambor interno, Hemisferio sur, La patria vieja, Cinco veces y Poeta en la mañana.

En la última entrada del blog, donde se confirma la noticia y hora de su muerte (cuatro y media de la tarde hora de España y diez treinta hora de México), se lee su poema Despedida, que aquí reproducimos:

DESPEDIDA

Así pues, hay que en algún momento cerrar la cuenta,
pedir los abrigos y marcharnos,
aquí se quedarán las cosas que trajimos al siglo
y en las que cada uno pusimos nuestra identidad;
se quedarán los demás, que cada vez son otros
y entre los cuales habrá de construirse lo que sigue,
también el hueco de nuestra imaginación se queda
para que entre todos se encarguen de llenarlo,
y nos vamos a nada limpiamente como las plantas,
como los pájaros, como todo lo que está vivo un tiempo
y luego, sin rencor, deja de estarlo.

¿Se imaginan el esplendor del cielo de los tigres,
allí donde gacelas saltan con las grupas carnosas
esperando la zarpa que cae una vez y otra y otra,
eternamente? Así es el cielo al que aspiro. Un cielo
con mis fauces y mis garras. O el cielo de las garzas
en el que el tiempo se mueve tan despacio
que el agua tiene tiempo de bañarse y retozar en el agua.
O el cielo carnal de las begonias en el que nunca se apagan
las luces iridiscentes por secretear con sus mejillas
de arrebolados maquillajes. El cielo cruel de los pastos,
esperanzador y eterno como la existencia de los dioses.
O el cielo multifacético del vino que está siempre soñando
que gargantas de núbiles doncellas se atragantan y se ríen.

Lo que queda no hubo manera de enmendarlo
por más matemáticas que le fuimos echando sin reposo,
ya estaba medio mal desde el principio de las eras
y nadie ha tenido la holgura necesaria para sentarse
a deshacer el apasionante intríngulis de la creación,
de modo que se queda como estaba, con sus millones,
billones, trillones de galaxias incomprensibles a la mano,
esperando a que alguien tenga tiempo para ver los planos
y completo el panorama lo descifre y se pueda resolver.
Nos vamos. Hago una caravana a las personas
que estoy echando ya tanto de menos, y digo adiós.

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