sábado, 7 de septiembre de 2013

Las nuevas leyes laborales para la educación



Las nuevas leyes para la educación: ¿calidad o ficción?
Hugo Aboites

"Con las leyes pasa lo mismo que con las salchichas, es mejor no ver cómo se hacen", confesaba un político europeo del siglo XIX, pero en el México de estos días saldría corriendo. "Ni siquiera Pinochet", decía Bartlett hablando del apresurado desaseo que prevaleció en el proceso legislativo. La impresentable manufactura, sin embargo, palidece ante el contenido. Su propósito de fondo es avalar en la Constitución y con nuevas leyes la rendición de la conducción de la educación mexicana a las exigencias de grupos como Mexicanos Primero y la OCDE. "Calidad" y "evaluación" son conceptos llave de la visión empresarial de la educación y parte del acuerdo ("para mejorar la calidad de la educación") entre gobierno y ese organismo en 2008. (...).

Para ese proyecto, sin embargo, el artículo 123 y la legislación laboral mexicana representaban un obstáculo formidable.


La estabilidad en el empleo, condiciones de protección, bilateralidad y derechos del trabajador de la educación eran un marco que dificultaba las evaluaciones, sanciones y el despido de “docentes… del sistema educativo” (acuerdo 2008). 

Por eso hubo que modificar la Constitución (pero en el tercero, no en el 123, pues esto último hubiera traído un problema aún más grave) y con eso fue posible regresar a los trabajadores de la educación –y sólo a ellos– al esquema laboral del siglo XIX (cuando no existía el artículo 123 ni las leyes correspondientes). Como entonces, ahora el patrón puede imponer discrecional y unilateralmente sanciones y condiciones de trabajo (ver artículos 74, 75 y otros de la Ley General del Servicio Profesional Docente, LGSPD).
(...)
 Esto devolvería la iniciativa a los actores y legislaturas locales, y evitaría que fueran sólo testigos pasivos de cómo la Federación aplica un modelo educativo rígido y uniforme y –al igual que las salchichas– de dudoso origen y contenido.

dubrieldice: La pregunta que yo hago es que si la calidad educativa sólo depende de los maestros. Creo que también depende de la sociedad en su conjunto. Anoto los siguientes factores:

La escolaridad de los padres de familia.
El ingreso económico de las familias.
El contexto social. 
La calidad de los programas educativos de la televisión y la radio.

No necesito argumentar porque está suficientemente demostrado cómo influyen los factores mencionados. No obstante la Ley recientemente aprobada sólo sanciona a los maestros.
Cuando se reformó la Ley del ISSSTE se dijo que sería de calidad y sucede que siguen con los mismos problemas de siempre. No hay medicinas, no hay especialistas, no hay sensibilidad humana para atender a los profesores. ¿Por qué no amenazan con el despido a los funcionarios que lo dirigen?
Conozco  algunos profesores que no trabajan bien pero hay muchos que -como dijo un viejo amigo- son verdaderos héroes de la educación.
 

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