domingo, 24 de marzo de 2013

Acoso escolar



Víctima del acoso de maestros en una escuela de Apodaca, Nuevo León
Gerardo de Jesús necesitó un amparo para que lo admitieran en la secundaria

La directora apeló a la "fuerza del SNTE" para rechazar la suspensión provisional de un juez
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"A veces los maestros no tienen preparación pedagógica para tratar a los niños", dice Lila Garza. En la imagen, Gerardo de Jesús Rodríguez García con su madre, Sanjuana GarcíaFoto Sanjuana Martínez
Sanjuana Martínez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 24 de marzo de 2013, p. 10

"Eres un desperdicio de la vida", le decía reiteradamente la maestra Edith Aranda a Gerardo de Jesús Rodríguez García, de 13 años de edad, alumno del primer grado de la secundaria federal número 55, Profesora Ofelia Carrillo Cepeda, en Nuevo León.

El niño obtenía calificación de cien en tecnología, educación física y geografía, pero fallaba en matemáticas y en asignaturas como cultura de la legalidad, la materia impartida por la misma maestra que lo acosaba porque no "aprendía nada". y cada día le decía: "vienes sólo a calentar el banco. No sirves para nada".

Gerardo de Jesús llegaba a su casa y se acostaba a dormir; se le veía triste. Ya no le entusiasmaba el juego de futbol donde ha obtenido varias medallas, ni jugar de delantero con su equipo Borregos de la Enramada, en la Liga San Nicolás y la Liga Apodaca. Hasta que un día su madre, Sanjuana García Silva, lo cuestionó: "Tú no eres así. Dime lo que te está pasando".

El niño se resistía a contar lo que le afectaba, pero al mes y medio de ingresar a la secundaria, la maestra llamó a sus padres para quejarse: "El niño no aprende. No quiere trabajar, no quiere aprender, no hace nada", les dijo luego de sugerirles que lo cambiaran de escuela.

Ellos se negaron. Al llegar a su casa cuestionaron a Gerardo de Jesús, pero él sólo agachaba la cabeza y permanecía en silencio. La maestra decidió pasarlo con la sicóloga y después de dos visitas le dijo a su mamá: "El niño no se abre. No puedo con él. Llévelo con una sicóloga particular".

Sanjuana García cuenta en entrevista con La Jornada que les explicó que no tenía dinero. Su esposo estaba desempleado, y ella trabaja en una farmacia ganando el salario mínimo. Les dijo que tenía que mantener a tres hijos; la mayor, madre soltera: "Me fui al DIF y me dijeron que me lo atendían, pero iban a cobrar 35 pesos por consulta a cada persona de la familia. Somos cinco. ¿Con qué pagaba?".

Volvió a la secundaria a explicar su situación: “Les reconocí los problemas de aprendizaje. El niño trae un nivel bajo desde la primaria. Mis demás hijos fueron distintos, pero no todos son iguales. Él tiene dificultades para algunas materias, para otras no. Les dije: si no lo apoyamos, el niño no saldrá adelante. Me mandaron llamar muchas veces, hasta que le dije: "Por favor, el niño necesita una oportunidad".

Los maestros se negaron a aceptarlo y lo declararon "expulsado por no aprender". Explicaron que el niño sólo podía ser recibido con la condición de que los padres firmaran una carta compromiso, donde aceptaban que al siguiente incidente de déficit de atención, indisciplina, falta de uniforme o de puntualidad, el menor sería expulsado. Los padres se negaron a firmar la responsiva.

Ante tal situación, Gerardo de Jesús finalmente se sinceró y accedió a relatar el motivo de su depresión: "La maestra me dice que no sirvo para nada, que soy un desecho de la vida. Me pasa al frente, me humilla, me dice que nomás voy a calentar el banco y que ese lugar podía ser para un niño inteligente".

Durante las noches, el niño terminaba tarde su tarea. Un día se acostó hasta la madrugada trabajando, y al día siguiente su padre fue llamado nuevamente a la secundaria con el argumento de que el niño "no quería trabajar": "Mi esposo les dijo que la noche anterior él había visto que el niño hizo toda una libreta de tarea. ¿Ya le revisó la tarea?", les preguntó. La maestra reconoció que no se la había revisado durante todo el bimestre, pero insistió que el niño no trabajaba en clase y eso era suficiente para ser expulsado.

Al día siguiente, Sanjuana lo llevó a la escuela y no le permitieron la entrada: "Firme la carta responsiva, de lo contrario el niño no va a entrar". La madre se negó. La maestra insistió: "Nada le cuesta, señora, fírmela, hay muchos con carta de condicionamiento. Él es uno más". Ella le contestó: "Ese es el problema, maestra. Mi hijo no va a ser uno más. En mi familia ya hay casos así, no voy a permitir que a otro hijo se le trunquen sus estudios".

El amparo

Angustiada acudió con una amiga, luchadora social, Lila Garza, para contarle el caso. Y la animó a solicitar un amparo federal para que al niño le permitieran la entrada a la escuela. La suspensión provisional fue concedida el 22 de diciembre y el actuario que acudió a entregárselo en su casa le dijo que el niño entraría a clases el 7 de enero.

Ese día acudió nuevamente con Gerardo de Jesús y el director Alejandro Luna Becerra, a quien por cierto nunca ha visto porque se ha negado a recibirla, le dijo, por medio de una maestra, que no respetaría el amparo porque ellos tenían un sindicato como el SNTE que los defendía: "Usted no sabe dónde se está metiendo", le dijo la abogada y a la vez sicóloga de la secundaria, el 14 de enero.

El 19 de enero el segundo tribunal en materia administrativa concedió la suspensión definitiva y finalmente Gerardo de Jesús pudo ingresar amparado al plantel educativo: "Este es un caso de acoso de maestros, un caso de discriminación. Si son los propios maestros los que minimizan al alumno y lo apachurran, les quitan la ilusión, el deseo de continuar sus estudios", comenta en entrevista Lila Garza, quien se define como "abogada del pueblo" y además trabaja como vidente.

Cuenta que este caso inédito servirá para abrir camino a otros alumnos que padecen el acoso de maestros: "A veces los maestros traen sus traumas a la escuela. No tienen preparación pedagógica para tratar a los niños, los discriminan si son diferentes. ¿Dónde dejan a los pobres niños? Hemos demostrado que sí se puede. Tenemos una Carta Magna de las mejores en el ámbito mundial para protegernos con sus disposiciones, con las que podemos defender a las niñas, niños y adolescentes".

Fue el propio Gerardo de Jesús quien escribió una carta de su puño y letra al juez para explicarle lo que vivía en la secundaria: "Este caso nos sirve para decirle a los padres de familia que no se queden callados, que hablen, que busquen, que se acerquen para pedir orientación. No se dejen abusar por esos profesores sinvergüenzas que también hacen muchos negocios a través de los niños, pero cuando llegan de malas, arremeten contra las criaturas".

Iniciativa de ley

Gerardo de Jesús está sentado en la cocina. Hace su tarea y ríe con su sobrino de cinco años, hijo de su hermana mayor. Tiene el cabello negro azabache. Usa pantalón corto deportivo y camiseta amarilla. En la pared de la sala hay tres medallas que ha obtenido en competiciones deportivas; de hecho, su calificación reciente fue de 100 en educación física. Es aficionado de los Rayados: “Lo que más me gusta es meter goles. De grande quiero ser futbolista y también tener una carrera. Quiero ser chef o doctor”, dice sonriendo.

Vive en en la colonia Fresnos cuarto sector en Apodaca, un municipio conurbado a 30 kilómetros del centro de Monterrey. Su escuela está ubicada al cruzar la calle. Y está contento pues ya le permitieron volver: "Porque ya puedo estar con mis amigos. Y porque ya puedo estudiar otra vez, me gusta mucho geografía, tecnología y deportes. No me entran las matemáticas", comenta de manera honesta.

Pese al amparo logrado, Gerardo de Jesús continúa siendo objeto de acoso y maltrato sicológico por parte de sus maestros. Sus padres acudieron hace unos días a la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) para presentar una queja.

"Queremos que el niño sea tratado sin discriminación. Lo que tenemos que proteger inmediatamente es el interés superior del niño", dice Minerva Martínez, presidenta de la CEDH al informar que emitió una medida cautelar contra la secundaria federal número 55.

Los visitadores acudieron esta semana al plantel a impartir cursos a los maestros sobre derechos humanos y la forma en la que deben de tratar a los niños que tienen habilidades y capacidades distintas. El director se ha negado a dar declaraciones, pero la Secretaría de Educación Pública ha señalado que tomarán medidas para garantizar los estudios del niño.

El acoso ha ocasionado suicidios en distintos ciudades de la República y han aparecido otros casos de acoso de maestros contra alumnos. Ante la gravedad de este fenómeno, la bancada del PRI en el Congreso de Nuevo León presentó una iniciativa de ley para prevenir, atender y erradicar el acoso y la violencia escolar.

En entrevista, el diputado Edgar Romo García, coordinador de esa fracción en la 73 Legislatura, dijo que se trata de una ley vanguardista muy amplia: "Queremos proteger la niñez y la adolescencia, de todo tipo de acoso escolar".

La iniciativa tiene apartados novedosos como el acoso de maestros: "En estos casos hay una relación de subordinación del maestro al alumno. Vamos a complementar esta ley con este tipo de conducta, porque se trata de una acción ilícita que puede ir al derecho penal e incluso al administrativo, la suspensión o inhabilitación como maestro. A los niños tenemos que integrarlos, no podemos expulsarlos porque estaríamos produciendo posibles delincuentes".

Gerardo de Jesús ha vuelto a sonreír y a jugar futbol. Su madre emprendió una lucha por la dignidad, que aún no termina: "Su tutora me acaba de decir que si no justifico las faltas del niño, reprobará el bimestre. ¡Imagínese! Son faltas porque no lo dejaban entrar. Ahora le cambiaron de maestros, pero todos están confabulados".

El niño se acerca, se sienta a su lado en silencio, la abraza; ella le pasa la mano por el cabello, lo besa en la mejilla y le dice: "No hay problema mi hijito, a lo mejor repruebas el año, pero vas a seguir estudiando. Esta lucha no es sólo por ti, es por muchos niños más".

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