sábado, 19 de abril de 2008


El jicotillo

Volaba muy alto, muy alto, por encima de todos, hasta que un día, tuvo la mala fortuna de mojar sus alas y, desde entonces… vive en el jardín.

Anónimo dijo:
El jicotillo me recordó un cuento.

La abejita y la araña...

Había una vez una abejita muy trabajadora, que iba y venía del panal a las flores para llevar toda la miel que pudiera en las bolsitas que tenía en sus patitas, un día no pudo regresar a su panal, porque empezó a llover tan fuerte, que se mojaron sus alitas y se cayó entre el pasto del jardín.

Al día siguiente despertó entumida y se dio cuenta de que sus bolsitas se habían roto con el golpe que se dio al caer, empezó a llorar porque ahora ya no podría llevar miel a su panal, estaba muy triste y pensaba que su vida ya no tenía sentido.

Por ahí, cerca de ella venía una catarinita que le dijo: ¡Hola!, ¿Por qué lloras?.

La abejita le contó lo sucedido y la catarinita trató de consolarla. Cuando la abejita ya estaba más calmada, su nueva amiguita le propuso ir a visitar a su amiga la araña.

Cuando llegaron, después de saludar muy cortésmente, le contaron lo que había sucedido y la araña que era muy inteligente, le dijo a la abejita: no te preocupes, yo te haré dos bolsitas con mi telaraña y así podrás seguir llevando miel a tu panal, ¿Qué te parece?, ¿De verdad?, le contestó la abejita que no cabía de felicidad.

Y con todo entusiasmo la araña se puso a trabajar para ayudar a la abejita, quien ahora puede llevar más miel que antes.

La abeja reina mandó a llamar a la araña para agradecerle con una gran fiesta lo que había hecho por la abejita.

Colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Autor: Soledad Reyes

Dubriel dice:
Gracias por la colaboración, ¿podría informarnos acerca del autor?

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