domingo, 19 de octubre de 2014

Minucias del lenguaje

José G. Moreno

implementar
EN LA DECIMONOVENA EDICIÓN del DRAE (1970) la voz implemento aparecía sólo en el suplemento; después, en la vigésima (1984), se enlista como un vocablo más del corpus léxico español, se da cuenta de su origen inglés (implement) y se le asigna el significado de 'utensilio'. Se señala ahí también que se usa más en plural que en singular.
        (...)
        El verbo inglés to implement puede traducirse al español como 'realizar', 'llevar a cabo', 'efectuar', 'ejecutar', 'cumplir'. Probablemente en determinados contextos el español implementar tenga ese mismo valor semántico, en casos como "se está implementando el acuerdo" (en el sentido de 'se está cumpliendo el acuerdo'). Si es así, podría pensarse que implementar, en su forma y su sentido, procede de to implement.
        Sin embargo creo que no es éste el valor semántico más frecuente con que aparece hoy en México el verbo implementar. Hasta donde he podido interpretar, en la mayor parte de los enunciados dicho neologismo parece querer decir algo así como 'organizar', 'preparar', 'componer', 'juntar las diversas partes de algo': "estamos implementando el programa", "no hemos podido implementar el plan de estudios", "hay que implementar debidamente el presupuesto", etcétera.
        De implementar procede además el todavía más reciente neologismo implementación, que —si no me equivoco— más que a 'ejecución' o 'puesta en marcha' equivale a 'preparación' u 'organización'.
        Como se ve, puede no haber equivalencia significativa entre to implement ('realizar, ejecutar') e implementar ('organizar, preparar'). Ello me lleva a pensar que quizá, de manera paralela, se esté dando otra derivación con apoyo en el sustantivo implemento, que pudo pasar a significar no sólo 'utensilio' sino, en general y en sentido figurado, las herramientas, los mecanismos, los procedimientos, las técnicas, los elementos que permiten organizar, preparar, implementar algo.
        (...) 

Todos sabemos que son los hablantes, no los académicos, los que norman la lengua. Buen ejemplo de esta relativamente reciente actitud académica podría ser precisamente el caso del verbo implementar. (...) En efecto, me parece que se trata de un neologismo que hoy es de uso general y que no se limita al campo de la informática. En la misma edición de 2001, otra novedad: se da entrada al sustantivo derivado implementación ('acción y efecto de implementar'), voz de empleo generalizado en el español de nuestros días.

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