viernes, 5 de marzo de 2010

De la revista Cero en conducta





Estimado(a) Dubriel García Rodríguez:

En España “se está generalizando una forma de pensar según la cual hoy en la escuela se enseñan pocos contenidos, se hacen actividades irrelevantes, los niveles de exigencia bajan, los alumnos y alumnas son peores que los de antes, y hay ‘mucha pedagogía’ y poca enseñanza.” Frente a este fenómeno, y para impulsar una transformación progresista de la escuela y detener el retroceso educativo, más 115 organizaciones sociales, entre ellos colectivos de educadores, promueven el Manifiesto pedagógico “No es verdad”:

No es verdad que en la escuela española actual predomine un modelo de enseñanza diferente al tradicional.

No es verdad que en la escuela española hayan bajado los niveles de exigencia.

No es verdad que los alumnos y alumnas de ahora sean peores que los de antes.

No es verdad que los docentes españoles tengan un exceso de formación pedagógica y un déficit de formación en contenidos.

Más de 5,500 profesionales de la educación han suscrito el manifiesto: Federico Mayor, José Gimeno Sacristán, Angel Pérez Gómez, Rafael Porlán, Francisco Imbernón, Juan I. Pozo, César Coll, Francesco Tonucci, entre muchos otros. En solidaridad con este movimiento Cero en Conducta distribuye el manifiesto y te invita a analizarlo y difundirlo con tus contactos.

Lee y descarga el Manifiesto pedagógico “No es verdad” en nuestra página (www.ceroenconducta.org) o directamente al hacer clic en la siguiente liga:

http://exposicionesvirtuales.com/so_images/3149/Enlaescuelaespanolanoesverdad.pdf

Más información en la página de la Red de “Investigación y renovación de la escuela” (ires), promotora del manifiesto, en www.redires.net

Saludos y buen fin de semana.

Revista educativa Cero en Conducta (México)

Fragmento del Manifiesto

La escuela y la universidad necesitan un cambio

Un cambio profundo. El fracaso escolar no sólo se manifiesta por los que abandonan o suspenden, también por los que aprueban sin haber conseguido un aprendizaje duradero y de calidad.

César Alejandro Miranda Cervantes

El cambio que proponemos no puede venir de la mano del modelo tradicional, como reclaman algunos, ignorando que dicho modelo es el responsable del fracaso actual. Tampoco aplicando políticas neoliberales de mercantilización de lo educativo, como puede observarse en determinadas Comunidades Autónomas y en aspectos sustanciales de la reforma universitaria actual, ni trasladando a la escuela modelos neotecnológicos y empresariales de planificación y control de calidad, como es el caso de la implantación de incentivos salariales vinculados al rendimiento académico del alumnado. Las personas y su educación no son mercancías y la enseñanza y el aprendizaje no son meros procesos técnicos y productivos. El cambio ha de venir de la recuperación y actualización de aquellas ideas y experiencias que han demostrado su capacidad transformadora. La Institución Libre de Enseñanza, la Escuela Nueva, la Escuela Moderna, las Misiones Pedagógicas, los Movimientos de Renovación Pedagógica, etcétera, son, entre otros, algunos ejemplos valiosos de nuestro pasado.

Alejandro Ivon Gabino

Las aportaciones de ilustres docentes e investigadores como Giner de los Ríos, Freire, Freinet, Montessori, Rosa Sensat, Piaget, Vigotsky, entre otros muchos, o de intelectuales de prestigio mundial como Morin, también pueden iluminar este proceso de cambio.

Algunos principios orientadores de la escuela que necesitamos son los siguientes:

1. Centrada en los estudiantes y en su desarrollo integral (corporal, intelectual,

social, práctico, emocional y ético).

2. Con contenidos básicos vinculados

a problemáticas relevantes de nuestro mundo, buscando la calidad frente a la cantidad, la integración de materias frente a la separación.

3. Con metodologías investigativas que promuevan aprendizajes concretos y funcionales, al mismo tiempo que capacidades generales como la de aprender a aprender. Donde el esfuerzo necesario para aprender tenga sentido.

4. Con recursos didácticos y organizativos modernos y variados. Una escuela que utilice de forma inteligente y crítica los medios tecnológicos de esta época.

5. Con formas de evaluación formativas y participativas que abarquen a todos los implicados (estudiantes, docentes, centros, familias y administración), que impulsen la motivación interna para mejorar y que contemplen a las personas en todas sus dimensiones.

6. Con docentes formados e identificados con su profesión. Mediadores críticos del conocimiento. Dispuestos al trabajo cooperativo y en red. Estimulados para la innovación y la investigación.

7. Con una ratio (cantidad de alumnos por profesor) razonable y con profesorado ayudante y en prácticas. Con momentos para diseñar, evaluar, formarse e investigar.

8. Con un ambiente acogedor, donde los tiempos, espacios y mobiliarios estimulen y respeten las necesidades y los ritmos de los menores.

9. Cogestionada con autonomía por toda la comunidad educativa. Que promueva la corresponsabilidad del alumnado. Comprometida con el medio local y global.

10. Auténticamente pública y laica. Con un marco legal mínimo basado en grandes finalidades y obtenido por un amplio consenso político y social.

No estamos planteando un espejismo.

Hay docentes, estudiantes, padres y madres que están haciendo realidad esta escuela en muchos sitios, también entre nosotros. El que deje de ser testimonial requiere voluntad política, compromiso social y visión a largo plazo, como han demostrado otros países. Por eso, frente a la enseñanza tradicional que padecemos, afirmamos que: otra escuela es necesaria, ya existe y es posible.

Firmas: Federico Mayor Zaragoza, José Martín, José Gimeno, Daniel Gil, Pilar Benejam, César Coll, Jurjo Torres, Francisco Imbernón, A. Pérez Gómez, Luis del Carmen, Juan I. Pozo, Jaume Martínez Bonafé, Rafael Porlán, Joan Doménech, Francisco F. García Pérez,

Paloma Sainz, Jorge Luis González, J. M. Souto González, Soledad García Gómez, Francesco Tonucci … y 5.500 firmas más.

También apoyan el Manifiesto 115 organizaciones y colectivos pedagógicos, sindicales, de madres y padres, estudiantiles y ciudadanos.

Cero en Conducta apoya el Manifiesto

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